El sábado la semana pasada fui a un juego
de fútbol de mi hijo Samuelito.¡Algunas personas están locas! Fui a el juego de
fútbol con mi otro hijo Samuel. Era un día que nunca olvidaré. Cuando llegué a
el partido me senté en las gradas. Estaba a lado de un hombre. El hombre era
bajo y gordo. El llevaba una camisa muy pequeña y yo pude ver su estómago y pezones puntiagudos. ¡Era muy peludo! El hombre
estaba bebiendo una bebida alcohólica. Cuando el juego comenzó, el hombre
comenzó a gritar a su hijo y que era el equipo con samuelito. Veinte minutos
habían pasado y Samuelito no estaba jugando bien. Samuelito jugando
defensa y no es muy atlético. El otro equipo tenía la pelota cerca de la meta
de Samuelito y un jugador del otro equipo disparó muy malo y la pelota
fue directo a Samuelto. Samuelito recibió la pelota y era muy nervioso y no
sabía que hacer con la pelota. Samuelito trató patear la pelota pero no era bueno
y pateó la pelota en la meta de su equipo. ¡Es terrible que Samuelito este un
terrible jugador de fútbol!
Yo estaba muy avergonzado. El hombre al lado de mí
estaba furioso. El hombre gritó “¡Quién es este chico, él es terrible,
por qué está jugando?!” Dije, “¡callate su boca, ese es mi hijo, tienes que
salir!” El hombre se levantó y él me dijo, “¿tenemos una problema?” Me levanté
y estábamos cara a cara. Entonces el hombre dio un puñetazo al mi nariz. Yo
empecé sangrar. El hombre dijo, “¿qué vas a hacer?” Yo estaba muy furioso. Yo
dar un puñetazo el hombre en su boca y el estómago. El hombre cayó a las gradas
y se golpeó la cabeza en el suelo y era desmayado. Los otros aficionados
celebraban. Estaba loco. 
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